La Peña, pioneros...
 

En el año 1944 tuvo lugar la primera carrera de motos que se disputaba en Gijón. El recorrido se diseñó por el paseo que rodea la playa gijonesa de San Lorenzo. Fue una carrera por equipos de la que al final resulto vencedor el compuesto por cuatro pilotos de la localidad, Ángel Varela, José Ignacio García, Luis Menéndez y Genaro Nava, los dos primeros con BMW y los otros dos con las famosas Royal Enfield.

 

   Esta primera experiencia animó a estos apasionados de las motos y a sus amigos y el 7 de Julio de 1945, se funda la Peña Motorista de Asturias, idea muy bien acogida pues reunió a 120 socios, que pagaban una cuota mensual de 7 pesetas.

 

   Desde esa fecha, la Peña, como familiarmente se la conoce, tomo en Asturias las riendas de las organizaciones de eventos relacionados con el motor y de la mano de su primer presidente D. Jesús Atorrasagasti Ibáñez se acometieron proyectos que han dejado huella, mas allá de nuestra ciudad.

 

  Se organizó el Circuito Internacional Playa de San Lorenzo, carrera que reunía coches y motos. Pero la solución de hacer ida y vuelta por la misma avenida no parecía ser muy buena.

 

  Entonces surge la idea, iremos por la avenida y volveremos por la playa, pero a la vez surge el problema, la playa solo tiene dos accesos para vehículos, por uno se accede desde la avenida pero el otro esta al otro lado del río Piles, que corta la playa por la derecha y solo hay un estrecho puente. A grandes males, grandes remedios, a los de la Peña, no se les ocurrió otra cosa que construir otro puente, de madera, para que los vehículos pudieran cruzar el río en su retorno. Y así durante varios años, en Gijón, pudimos disfrutar de grandes pilotos motociclistas, internacionales como el francés J. Collot, el alemán Jenroral Phare, el suizo Florián Camathias, los italianos Reno Venturi y Carlo Bandirola, entre los nacionales que cabe destacar a Antonio Creus de Madrid, que luego se paso al automóvil llegando a ser piloto oficial Ferrari en la F1 de los 50, Mario Carando, Javier Ortueta, Francisco González y entre los locales Juan Atorrasagasti Leal, toda una institución gijonesa de la moto, que llego a proclamarse Campeón de España.

 

Aquellas carreras sufrieron el declive que vivió el deporte de las dos ruedas, agravado por la infortunada muerte en 1955 del joven piloto catalán Juan Bertrand Elizalde al chocar contra un monaguillo (mojón que delimitaba la mediana de la avenida). Pero la Peña continuó y se paso a las cuatro ruedas, organizando el primer Rallye Picos de Europa en el año 1954, las Subidas a la Providencia de los años 60 - 70, siendo sede del primer Club 600 en 1961, acogiendo en su seno, entre otros, al Club Automovilista Gijón, a la Escudería La Gaita, al Club Motorista Astur y actualmente a la Escudería GES. 

 

Si algo hay que destacar de la Peña Motorista de Asturias, es haber sido siempre fiel a sí misma. Si alguna vez fue tachada de elitista, por dedicarse a un deporte que solo los ricos, de aquel entonces, se podían permitir, pronto demostró que su interés era precisamente lo contrario. Desde su primer y único local social, en la calle Salustio Regueral 1, la Peña Motorista de Asturias lleva mas de medio siglo haciendo amigos en vez de socios, evolucionando, adaptándose, pero sabiendo que su lema fue y sigue siendo acercar y hacer asequible el deporte del motor para todos.

HISTORIA

GES, el sueño de Gemar...
 

La Escudería GES, fue fundada en 1969, por Juan Bautista Martínez Gemar, arquitecto gijones  que repartía su afición entre los pinceles, los tiralíneas y los coches.

 

   Juan, que ya participaba en pruebas de karting, pues era la formula mas barata de iniciarse en el automovilismo, con el animo de colaborar en la expansión de la especialidad funda la Escudería GES. En ese año organiza varias carreras y en buena parte, el auge que, en aquellos años, experimenta esta modalidad se debe a su empuje, su generosidad y su poder de convocatoria.

 

   Al año siguiente comienza su participación en rallyes con un Mini Cooper, pero es a partir de 1971 cuando la Escudería GES comienza a ser conocida fuera del Principado. Efectivamente, aquel año hace equipo con Julio Gargallo, y se acomete un ambicioso proyecto, la participación en el Rallye de Montecarlo, que si aun hoy es el sueño de cualquier piloto de rallyes, por aquel entonces era algo inimaginable..., si no te llamabas Gemar o Gargallo. A bordo de un Seat 1430, Julio , acompañado de Jose Ruiz Thiery, iba clasificado entre los 40 primeros hasta su abandono, pero la desilusión de no llegar a la capital monegasca, muy lejos de desanimar a los escuderos de la GES, encendió la mecha, para que al año siguiente fuera Juan Gemar, como lo llamábamos los amigos, el que lo intentase a bordo de un Seat 124 Coupe 1600.

 

   Acompañado por Roberto González Colao, tampoco esta vez los de la GES, acabarían el rallye, pues al atravesar el pueblo de Digne, un derrapaje y posterior golpe contra un bordillo, destrozo el carter y a pesar de las mil soluciones de emergencia que se buscaron, allí finalizo el segundo intento. Luego llegaría la época Porsche, Julio los estrenaba y Juan los heredaba al año siguiente y así pudimos, en Asturias, ver el 914/6, el 911 Carrera 3 litros o el 911 Carrera 2,7 culo pato, que se alternaban con los, Renault 8 TS, Seat FU 1800, Alfa Romeo GTV 2000 o prototipos caseros como el Hillman Tiger o Seat  124 Proto, con motor 1800 y aligerado hasta los 850 Kg. de peso. 

 

Todavía hubo una tercera y una cuarta presencia de la GES en el Rallye de Montecarlo. Fue de nuevo Juan Gemar,  acompañado en 1976 por su mas asiduo copiloto Carlos Fdez-Miranda y en 1977 por Tomas Morales, siempre a bordo del Porsche 911 Carrera 2,7.

 

   En la década de los 70, la Escudería GES ha tenido una importante presencia, no solo en pruebas internacionales como el Rallye TAP en Portugal, el Acrópolis en Grecia o el RAC en Inglaterra, sino en los campeonatos tanto de España como de Asturias o de Castilla de rallyes, con potentes maquinas y una magnifica infraestructura en las asistencias, que llegaron a ser envidiadas por algún incipiente equipo nacional de marca, ganado, entre otras, pruebas tan representativas como la I Vuelta Automovilista a España o el Rallye del Sherry e incluso se atrevió a tener un representante en el campeonato de España de la nueva F 1430, con Juan G. Rasilla.

 

   La mano de la Escudería GES y en particular la de Juan Gemar, siempre estuvo tendida para ayudar al automovilismo. En 1975 ante los problemas económicos surgidos para organizar el Rallye Ciudad de Oviedo (hoy conocido como Príncipe de Asturias), la Escudería GES se hace cargo de esa edición, pasando a denominarse Rallye de Asturias y si con la GES participaron pilotos como Etchebers y Lencina, de reconocida solvencia a nivel nacional, la labor de promoción en Asturias fue importantísima contando entre sus escuderos con pilotos como Eduardo Vigil, Gil Díaz, Paco Alemany, German Testa, Tomas Morales, Alberto Rebordinos o el malogrado Miguel Díaz Blanco que acompañado por Ramón Gutiérrez Rubio y con un Seat FU 1800 de serie que fuera de Gemar, trajeron en jaque a todo un equipo oficial Seat con los Gr 2 y los mismísimos Cañellas y Zanini al volante, en el Rallye Príncipe de Asturias de 1975.

 

   Luego en la década de los 80, la actividad organizadora de la Escudería GES, decayó un tanto, limitándose a patrocinar, esporádicamente, a algunos pilotos locales. En  Febrero de 1990 fallece repentinamente Juan Gemar. En su funeral volvemos a juntarnos, ya cuarentones, viejos escuderos que, además de llorar la falta de nuestro amigo, ¿de que íbamos a hablar?, pues eso, de coches y allí mismo surgió la idea de revitalizar, en su honor, la Escudería GES. Nos pusimos manos a la obra, actualizamos los papeles, nos constituimos como club deportivo y buscamos un lugar de reunión. Era la parte mas difícil, hasta que alguien propuso ¿y donde mejor que en la veterana Peña Motorista de Asturias? y desde entonces los destinos de ambas entidades se fundieron en un objetivo único: el automovilismo.

 

   En 1991 comenzamos nuestra actividad organizadora y escogimos la modalidad de rallyes de tierra, pues entendíamos que era mas sencilla de montar que los rallyes de asfalto y nos trajimos una prueba puntuable para el Campeonato de España, fue el Rallye Ciudad de Gijón. Creíamos que nada había cambiado en el automovilismo que conocíamos de antaño, ¡cuan equivocados estábamos!, aquello ya no era deporte, era negocio, ya no había amigos, había contrincantes, ya no había aventura, ni risas, ni anécdotas que contar, todo eran exigencias, miradas de reojo, secretismo y dinero, mucho dinero. Total que aquella primera experiencia, además de un importante agujero económico, del que tardamos varios años en salir, nos dejo una desilusión y un desanimo difícilmente superables.

 

   Al año siguiente, discutíamos sobre nuestros futuro y cuando ya estábamos a punto de tirar la toalla, nos acordamos de los clásicos, si lo nuestro es lo de antes ¿por qué no hacemos algo con coches antiguos? y organizamos, tímidamente, la primera concentración, la Ruta de Villaviciosa. Fue muy corta, unos 80 Km., pero suficiente para darnos cuenta de que allí estaba nuestra gente, nuestro ambiente, aparecieron viejos roqueros, gente amable, enamorada de su coche, que no escatima a la hora de ayudarse unos a otros, de dar información, de arrimar el hombro y desde entonces, ese es nuestro camino.